Cuento de Tonino Guerra

Entramos en un pequeño café, pedimos y nos sentamos en una mesa.
Luego entran dos personas;
– Cinco cafés. Dos son para nosotros y tres pendientes. Pagan los cinco cafés, beben sus dos cafés y se van.

Pregunto:
¿Cuáles son esos “Cafés Pendientes”?
Me dicen:
Espera y verás.

Luego vienen otras personas… Dos chicas piden dos cafés y pagan normalmente. Después de un tiempo, vienen tres abogados y piden siete cafés: Tres son para nosotros y cuatro pendientes. Pagan por siete, se toman los tres y se marchan.

Estamos sentados, hablamos y miramos a través de la puerta abierta y de repente, aparece un hombre vestido muy ponre y pregunta en voz baja: ¿Tienen algún café pendiente?

Este tipo de caridad apareció por primera vez en Nápoles. La gente paga anticipadamente el café a alguien que no puede permitírselo. Allí dejaban en los establecimientos de esta manera no solo el café, sino también comida.

Esa costumbre ya ha salido de las fronteras de Italia y se ha extendido a varias ciudades y países del mundo.

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